A New "Democracy" Under Biden Administration - EN/ES

Written By Abril Trankels

Both the Presidential inauguration speech and the first actions of President Joe Biden, expose and affirm several of the promises and predictions about what the new administration will bring from the Democratic party. As well as the pressure groups (i.e. Antifa) that accompany it.


Starting with what were his first words in office, Mr. Biden placed a clear emphasis on two points: unity and democracy. Which led to unveil one of the political and social sensitivities deeply present in American society; the sharp divide between Republicans and Democrats. The radicalization present in every position, all debate and conflict, the inability of the famous "middle ground", is not new news.

However, the repeated call for union, along with other proposals, were at least contradictory to the current president's own positions and actions.

After hailing for American unity, he cited the recent terrorist attacks on Capitol Hill; assuming that these had been a fact recognized and denounced by all, reaching a point of union and civil consensus. However, it was Joe Biden himself who only days ago stated publicly that those who voted for the Republican party in 2016 were already aware of the kind of repercussions that this political movement could bring. Especially under the command of former President Trump.

That is, while Biden dedicated half of his speech to citizen unity; Days ago he argued that almost half of the population had consciously voted for the Republican party, knowing that an attack like the one on the Capitol, was typical of this political climate. (Which lacks logic, since Trump himself and the Republican channels denounced the attack on the capitol as a punishable act).

Later, he highlighted the term democracy, alluding to it as one of the fundamental principles of the North American foundations. "That is America. The right to dissent, peacefully, from the barriers of our republic, is perhaps the greatest strength of this nation ”. While this claim as ideal as it is attractive, it will truly be a challenge for the entire Biden administration to follow through on it. It is enough to consider the constant correction and latent political cancellation in the media and digital platforms, which recently managed to silence Donald Trump himself.

Finally, the expected denunciation of white supremacy and the "cry for racial justice" could be highlighted. Strikingly, the president raised unemployment and business declines caused by COVID-19 hand in hand with racial justice; without specifying any connection. In view of which, paradoxically, one of his first measures could be pointed out, which, although they were not announced in his opening presidential speech, were part of the first 17 policies of his presidency: the cancellation of the Keystone XL pipeline, which is why thousands of American and Canadian citizens today face unemployment. The same association of Canadian Progressive Contrastists affirmed disappointment at the measure taken by Biden, which "puts politics before reason" and "hinders future relations between Canada and the United States."

Although the presidential initiation act clearly reflected a more discursive and rhetorical question, the challenge and path that the new leader will face, will reveal that there is really a desperate search for justice and the restoration of equality. And, above all, how democratic that process can be and if truly, American principles such as freedom will manage to remain standing.


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LA NUEVA DEMOCRACIA DE BIDEN


Tanto el discurso de inauguración presidencial como las primeras medidas del nuevo líder Joe Biden, sacan a la luz y afirman varias de las promesas y predicciones sobre lo que la nueva administración traerá por parte del partido demócrata y los grupos de presión que lo acompañan.

Comenzando por lo que fueron sus primeras palabras en su cargo gubernamental, el señor Biden realizó un claro hincapié en dos puntos: unidad y democracia. Lo cual llevó a develar una de las sensibilidades políticas y sociales profundamente presentes en la sociedad estadounidense; la división tajante entre republicanos y demócratas. La radicalización presente en toda postura, todo debate y conflicto, la incapacidad del famoso “punto medio”, no es noticia nueva.

Sin embargo, el repetido llamado a la unión, junto con otras de las propuestas fueron al menos contradictorias con las propias posturas y acciones del actual presidente.

Tras aclamar por la unidad estadounidense, citó los recientes ataques terroristas al Capitolio; asumiendo que estos habían sido un hecho reconocido y denunciado por todos, llegando a un punto de unión y consenso civil. Sin embargo, fue el mismo Joe Biden quien sólo días atrás afirmó públicamente, que quienes votaron por el partido Republicano en 2016 eran ya conscientes del tipo de repercusiones que este movimiento político podía traer, sobre todo bajo el mando del ex presidente Trump.

Es decir, mientras que Biden dedicó mitad de su discurso a la unidad ciudadana; días atrás argumentó que casi la mitad de la población, había conscientemente votado por el partido republicano sabiendo que un ataque como el del Capitolio era propio de esta corriente política. (Lo cual carece de lógica, siendo que el mismo Trump y los canales republicanos denunciaron el ataque al capitolio como un acto punible).

Luego, remarcó el término democracia haciendo alusión al mismo como uno de los principios fundamentales de los cimientos norteamericanos. “Eso es América. El derecho a disentir, pacíficamente, de las barreras de nuestra república, es quizás la mayor fortaleza de esta nación”. Mientras que esta afirmación como ideal es atractivo, realmente será un desafío para toda la administración Biden cumplirlo al pie de la letra. Basta considerar la constante corrección y cancelación política latente en los medios y plataformas digitales, que recientemente lograron silenciar al propio Donald Trump.

Por último, se podría resaltar la esperada denuncia a la supremacía blanca y el “grito de justicia racial”. Llamativamente el presidente planteó el desempleo y caídas empresariales causadas por el COVID-19 de la mano con la justicia racial; sin explicitar conexión alguna. Ante lo cual paradójicamente se podría señalar una de sus primeras medidas, que, si bien no fueron anunciadas en su discurso de comienzo presidencial, formaron parte de las 17 primeras políticas de su presidencia: la cancelación del oleoducto Keystone XL pipeline, razón por la cual miles de ciudadanos norteamericanos y canadienses hoy se enfrentan el desempleo. La misma asociación de Contrastistas Progresistas Canadienses afirmó la decepción ante la medida tomada por Biden, la cual “antepone la política, a la razón” y “dificulta las futuras relaciones entre Canadá y los Estados Unidos”.

Si bien el acto de iniciación presidencial claramente reflejó una cuestión más discursiva y retórica, el desafío y camino que le deparan al nuevo líder traslucirán que hay realmente detrás de la desesperada búsqueda por justicia y restablecimiento de la igualdad. Y, sobre todo, que tan democrático ese proceso puede ser y si realmente principios estadounidenses como la libertad logrará permanecer de pie.