Illegal Immigration in The US: The rhetoric of Biden put into practice. EN/ES

Updated: Mar 24

Written by Abril Trankels

Only three months into the beginning of the Biden presidency, the administration seems to be unable to solve one of the pillars it held dearly during Bidens' candidacy: The resolution of the immigration crisis.


In conjunction with the factors that the pandemic context supposes, the Biden Administration faces a growing arrival of foreign citizens at its southern borders. After an electoral battle characterized by the lefts' emphasis on Trumps' mismanagement of this conflict, the already high bar was waiting for the current president.


However, the protruding evidence of what has been demonstrated in the last few weeks shows that the border challenges are more complex than this administration expected. The promotion of immigration waves through the discourse of inclusiveness to undocumented immigrants; and citizen incorporation plans; seems not enough in realistic terms. Such is that massive media that leans left such as CNN, have expressed their discomfort with the current management of this crisis.


The data reflects that the number of unaccompanied minors at the border with Mexico has doubled. The Department of National Security has stated that, after reaching this magnitude, the borders would be closed. Exceeding minors trying to enter without the company of a parent or guardian.


Which then emphasize the incentives that currently lead to the development and peak of this crisis. On the one hand, specifically, the declaration of the previously mentioned national security department works as a motivation for many undocumented citizens that take the risk of bringing their children to the detention centers. But mainly the initial problem remains the same that faced the Trump administration: countries, mostly Central Americans, who coexist with the consequences of the trafficking, insecurity and street violence, structural economic crises, natural disasters (Mexican hurricanes), and the consequences derived from the Covid-19 pandemic. All these factors remain sufficiently relevant so that these civilians are submitted to the process that holds them at borders.


Currently, the presidential communication team has not given explanations of why admission has been forbidden within the facilities that welcome immigrants. Therefore, there is no official dating that reflects the real conditions of these accommodations. So, there are already thousands of children who have tripled the maximum allowed time of minor retention at the border, according to US law. Which remains even more legitimacy and credibility to the government against the conflict.


While the initial motivator continues to lie on the local conditions of those who decide to leave a life behind to seek a better future, it is worth asking how much it brings to this situation the discursive employed by the current president. The few weeks of management have shown an unable leader to subsume to the construction of him and ideals raised in a campaign, to such a point that today he is questioned by the Democratic and Progressive Media who have supported the presidency of him.


It has to be expected, that legislative chambers continue to resolve the crisis either utilizing more plans such as the recently approved, which will promote the documentation of 11 million undocumented civilians; or on the contrary, the reinforcement of the borders, which is unlikely to consider that one of the first measures of the current president was a brake on the construction of border infrastructure started in the previous presidency.


Lastly, the role of the media could be highlighted, especially by the Democratic spectrum that, for the most part, has crystallized this reality (with their respective ideological insertion) but, in short, they have attended the situation that today resides in the hands of President Biden.


INMIGRACIONES ILEGALES EEUU: la retórica de Biden puesta en práctica.


A sólo tres meses del comienzo de su presidencia, el actual líder de la casa blanca parece incapaz de resolver uno de los pilares que sostuvo durante toda su campaña: la resolución de la crisis inmigratoria.


En conjunto con los factores que el contexto pandémico supone, la administración Biden se enfrenta a una creciente llegada de ciudadanos extranjeros en sus fronteras sureñas. Tras una batalla electoral caracterizada por el énfasis denunciante hacia la gestión Trump sobre este conflicto, la vara que le espera a la actual presidencia es alta.


Sin embargo, la práctica ha demostrado durante las últimas semanas que los desafíos en las fronteras resultan más complejos de lo esperado. La promoción de las olas inmigratorias mediante el discurso de inclusividad a los inmigrantes indocumentados, y planes de incorporación ciudadana; parece no ser suficiente en términos realistas. Tal es así, que medios masivos de inclinación demócrata como CNN, han expresado sus inconformidades con la gestión actual acerca de esta problemática.


Los datos reflejan que el número de menores no acompañados en la frontera con México se ha duplicado. El departamento de seguridad nacional ha comunicado que, tras la magnitud alcanzada, las fronteras serian cerradas haciendo excepción a los menores que intenten ingresar sin la compañía de un mayor. Cabe entonces hacer hincapié en los incentivos que actualmente llevan al desarrollo y pico de esta crisis. Por un lado, específicamente la declaración del departamento de seguridad nacional previamente mencionada funciona como motivación para varios ciudadanos que toman el riesgo de llevar a sus hijos al cruce con los Estados Unidos. Pero principalmente el causante inicial sigue siendo el mismo que afrontó la administración Trump: países, en su mayoría centro americanos, que conviven con las consecuencias del narco tráfico, inseguridad y violencia callejera, crisis económicas estructurales, desastres naturales (véase los huracanes Mexicanos), y claramente las consecuencias derivadas de la pandemia del COVID-19. Todos estos factores siguen siendo suficientemente relevantes como para que estos civiles se sometan al proceso que les depara en las fronteras.


Actualmente, el equipo de comunicación presidencial no ha dado explicaciones de por qué se ha prohibido el ingreso a los medios dentro de las instalaciones que acogen a los inmigrantes. Por lo tanto, no hay data oficial que refleje las condiciones reales de estos alojamientos. Así todo, ya son miles los niños que han triplicado el tiempo máximo permitido de retención de menores en la frontera, según la ley estadunidense. Lo cual quita aún más legitimidad y credibilidad al gobierno frente al conflicto.


Si bien el motivador inicial sigue radicando en las condiciones locales de quienes deciden dejar toda una vida detrás para buscar un mejor futuro, cabe preguntarse qué tanto aporta a dicha situación la discursiva empleada por el actual presidente. Las pocas semanas de gestión han mostrado un líder incapaz de subsumirse a su propia construcción e ideales planteados en campaña, a tal punto que hoy es cuestionado por los medios demócratas y progresistas que han apoyado su presidencia.


Ha de esperase, que las cámaras legislativas continúen resolviendo la crisis ya sea por medio de más planes como el recientemente aprobado, que fomentará la documentación de 11 millones de civiles indocumentados; o por el contrario el refuerzo de las fronteras, lo cual es poco probable considerando que una de las primeras medidas del actual presidente supuso un freno a la construcción de infraestructura fronteriza comenzada en la anterior presidencia.

En último lugar, se podría destacar el rol de los medios de comunicación, sobre todo por parte del espectro demócrata que, en su mayoría, ha cristalizado esta realidad (con sus respectivas impregnaciones ideológicas) pero, en fin, han atendido la situación que hoy recae en manos del presidente Biden.